¡Quiero ser FM! Qué tiempos

¡Qué tiempos aquellos….!
Todavía recuerdo mis primeros tiempos en esto de FM, aquellos tiempos en los que encargarte de la Gestión de FM, Servicios Generales, era equivalente en términos taurinos a que te tocara un toro con retranca, de los que cabecea continuamente, no te permite dar un pase y tienes que andar con cien ojos para que no te de una mala cornada.

 
En otras palabras, una función poco dada al lucimiento y en la que podías tener un buen disgusto a las primeras de cambio. Una función, además, para la que todo el mundo valía, sin importar formación, experiencia ni competencia. Así lo experimenté también en mis inicios cuando tuve que incorporar a la unidad una persona sin ninguna formación. Cuando traté de negarme, desde el área de personal se me dijo aquello de que “¿cómo no va a valer para Servicios Generales….?

 
Afortunadamente, los tiempos están cambiando para bien y la función de FM es mucho más valorada dentro de la mayoría de las empresas, reconociéndonos en general como “gestores”. Sin embargo, todavía queda un largo camino por andar y en esa tarea estamos todos desde IFMA.

 
Ahora bien, para poder avanzar en este camino, además de personas formadas tanto a nivel general como especifico, necesitamos herramientas de gestión en las que apoyarnos para mejorar nuestra gestión de FM y nuestras relaciones con el resto de la organización.

 
El concepto de Valor Añadido de FM pretende ayudarnos en este sentido, permitiéndonos ampliar el campo de nuestra aportación a los objetivos básicos de la organización y utilizar un lenguaje más familiar para los responsables de las otras áreas. Ahí encajan perfectamente las cuatro áreas de aportación de valor y los doce Parámetros ya comentados en artículos anteriores.

 
Pero para que esto sea realmente así, necesitamos hacer operativos estos conceptos y disponer de una metodología práctica que nos ayude tanto en la gestión como en la comunicación. Para ello, el grupo de Valor Añadido de la comisión de Research de IFMA ha definido de forma unívoca estos 12 parámetros y sigue trabajando en dos líneas complementarias:

 
•    La definición de unos indicadores de gestión, KPI’s, para poder medir y objetivar nuestra aportación de valor a la organización. Esta línea de trabajo está bastante avanzada y será objeto de otro artículo en su momento.
•    El desarrollo de una metodología para evaluar el Valor Añadido de los diferentes proyectos y alternativas, Actuaciones, que tenemos que gestionar, sea con carácter previo o después de su ejecución. Esta línea de trabajo está finalizada a falta de chequear con casos reales en algunas empresas.

 

Los KPI’s de la Función y la evaluación del Valor añadido de las Actuaciones deberán ser, junto todo el conjunto de herramientas comunes a la gestión de cualquier área, las palancas en las que nos apoyemos para avanzar en el camino de la eficacia y del reconocimiento.

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